Ve más allá por la Tierra


Ahorra energía sin comprometer la calidad de la luz

Infografía Día de la Tierra

Abril 22 de 2013 – ¿Cómo escoge usted la iluminación de su casa? Es muy probable que su respuesta sea por la cantidad de Watts. Pero ¿sabia usted que los Watts solamente indican cuanta energía consume una lámpara y no el brillo o la cantidad de luz que ofrece? Conforme fue mejorándose la eficiencia de las fuentes de luz, también surgió una nueva manera de seleccionarlas cuando nos vamos de compras, ya que lámparas que utilizan diferentes cantidades de energía pueden producir la misma cantidad de luz.

Para ahorrar dinero y energía, lo primero es conocer y entender el concepto de lúmenes. Esta unidad de medida describe la cantidad de luz o brillo que percibe el ojo humano. Cuanto más lúmenes, mayor el brillo de la lámpara y el nivel de luminosidad del ambiente. Por ejemplo, una incandescente estándar de 60 watts,  una CFL de 15 watts y una LED de 12 watts pueden todas producir los mismos 800 lúmenes. 


¿Qué son lúmenes?

El lumen (símbolo: lm) es la unidad del Sistema Internacional de Medidas para calcular el flujo luminoso, una medida de la potencia luminosa percibida. Se puede interpretar el lumen de forma menos rigurosa como una medida de la “cantidad” total de luz visible en un ángulo determinado, o emitida por una fuente dada. 

Los lúmenes se pueden usar para comparar el brillo de cualquier fuente de luz, sin importar la tecnología que emplea y sin importar si es una incandescente, una CFL o una LED. El usar los lúmenes permite comparar el brillo de diferentes fuentes de luz en la hora de comprar.  Este cuadro indica el número de lúmenes que producen las bombillas incandescentes tradicionales. 


¿Entonces, cómo sabemos cuál lámpara comprar?

Una vez determinado el brillo deseado, se pueden comparar otros factores para maximizar el ahorro en la cuenta de luz. La iluminación se utiliza para destacar objetos, auxiliar en la realización de tareas y hasta para aumentar la concentración y productividad. La información en el empaque de los productos es el mejor aliado a la hora de escoger el producto ideal pues varios factores influyen en el resultado deseado. Además de la cantidad de lúmenes, se debe llevar en cuenta:

1- La duración o vida útil esperada (en años): Una lámpara incandescente puede durar mil horas, o cerca de un año, mientras que un sistema LED llega a 25 mil horas o más, disminuyendo la frecuencia con que es necesario remplazar las fuentes de luz. 

2- Color de la luz (qué tan caliente o fría se verá la luz): la temperatura de color se mide en grados Kelvin. Cuanto más alto el valor de la temperatura, más fría o blanca se ve la luz. Por otro lado, cuanto más bajo ese valor, más cálida o amarilla será la luz. Soluciones de iluminación con colores más blancos (alta temperatura) son ideales para los lugares donde se realizan tareas, como la cocina o el baño. Cuanto más amarilla la luz, más acogedor se percibe el ambiente.  

3- Watts (energía consumida): Cuanto menor la cantidad de watts consumidos, menor la cuenta de luz.

En este Día Internacional de la Tierra cambia los hábitos de consumo energético y súmate a los esfuerzos para cuidar de nuestro ambiente. Es una brillante idea.